Pasa al interior y ponte cómodo

15.5.14

UNO SOLO, cuaderno de apuntes

El próximo domingo, día 18 de mayo, Aquilino González y un servidor presentaremos UNO SOLO, un libro editado por la Diputación de Salamanca e incluido con el número 59 en la serie "Autores salmantinos".
Será en el marco de la 34 Feria Municipal del Libro de Salamanca, en el Espacio municipal de actividades (Plaza Mayor), a las 12,00 de la mañana.
Nos acompañarán en la presentación Manuel Tostado, Diputado de Cultura, e Isabel Sánchez, bibliotecaria de la B.M. Torrente Ballester y buena amiga.
Aquí tenéis la portada de este Cuaderno de Apuntes y libro de autor a la vez.





Y aquí podéis disfrutar del prólogo del libro y algunas imágenes del interior


Apuntes, despuntes, pespuntes


 “Queridos compañeros carpinteros y ebanistas,
les traigo el saludo solidario de los metafísicos […]”[1]

Juan Carlos Mestre


De este modo convoca Mestre al hombre, en asamblea, en lo más alto de su casa roja.

Aquí, en este otro territorio de papel, nosotros traemos asimismo el saludo efímero de los funambulistas, el azaroso gesto del crupier, la claridad del que dejó palabras en el bosque para reconocer su vuelta a casa, la plenitud del que aprendió a desalambrar las formas y colores para respirar en toda su extensión el mar.

Uno solo es nuestra forma de sentir e interpretar al hombre en soledad o en medio de la multitud. El hombre víctima del tiempo y la rutina, aferrado a la península del sueño por una hebra de luz. El hombre que olvidó su sombra en medio de la noche. El hombre que nunca renunció a ser hombre.

Este libro es un enjambre de miradas y deseos. En él, junto a los textos, hay sólo una pequeña parte del trabajo gráfico que Aquilino González recogió en más de 50 cuadernos en los que resumió su actividad diaria durante largos años: dibujos, notas, fechas, recortes, apuntes, bocetos… todo cuanto en el día a día llegaba a sus manos y se convertía en huella, signo, cicatriz.

Puedes, lector, como sugiere Mestre en “El arca de los dones”, arrancarle al libro sus páginas y darle “al hurón la oscuridad de la palabra búfalo y al búfalo la inmaculada pradera del billar de los bares”[2]. Todo cuanto contiene este cuaderno de apuntes está ahora en tus manos con la intención de que se extienda más allá de los márgenes y del papel, germine en la mirada a la luz del asombro y prenda, como tallo o llama, en nuestros sueños.

Los textos e imágenes de Uno solo se agrupan bajo dos títulos: Instantáneo (donde se incluyen apuntes rápidos, hechos a vuelapluma) y Soluble (un trabajo mucho más técnico y reposado).

Pero el título no sólo responde a ese vínculo entre el hombre y la soledad sino a la materia prima de la mayoría de las ilustraciones, hechas con café y, en algunos casos, con vino y betadine como hiciera el poeta José Hierro, al que gustaba dedicar sus libros en las sobremesas de las cenas y comidas.

Aquilino, gran amante del café, emplea dicho elemento en su recorrido por las cafeterías por donde pasa, especialmente la de la Facultad de Bellas Artes de Salamanca, lugar donde ejerce su magisterio. El café permite dar color y textura a muchas de sus ilustraciones, trabajadas con técnicas mixtas: aguadas, acuarelas, rotulador, lápiz, ceras... El resultado es un libro lleno de fuerza y color, con gran variedad de imágenes que se corresponden con diferentes formas métricas y estilos (haiku, égloga, soneto, verso libre, prosa).
Así “Patrón para un sueño a medida”, toda una invitación a pensar en la flexibilidad del sueño, se acompaña de un texto que no está sujeto a ningún metro y que se cierra con una página en blanco.

En “Dietario”, en cambio, se advierte el orden en la composición gráfica, de ahí que el texto sea un soneto, construido bajo un patrón.

En la serie “Cinco sentidos” se impone la sencillez, el trazo limpio y la caligrafía exacta  que recuerda al arte japonés. Aquí la mejor solución para el texto es el haiku que se aparta, sin embargo, de su espíritu objetivo y transparente para formular un pensamiento. Pero la imagen, no obstante, permanece fiel a los sentidos.

Estos son algunos ejemplos de cómo ilustración y texto se conjugan y se complementan para formar una unidad de sentido.

Si te detienes a escuchar en cada página advertirás el rumor de la lenta catarata del tiempo, con sus días rojos como extintores; oirás el grito desgastado del náufrago y sentirás la desesperación del que huye de sí mismo y de la sociedad para encontrar sus puntos cardinales que, según Vicente Huidobro, son tres: el Sur y el Norte.

Aquí dejan su huella el fósil que edulcora la rutina, la rutina que encharca la mirada, la mirada que escarba en el espejo, el espejo que nombra nuestras horas, las horas que se enquistan en los ojos, los ojos que en amor todo lo envuelven.

Pasa al interior del libro como quien se adentra en el mar: con emoción y respeto pero con la esperanza de que la ola más inesperada te devuelva a tu origen.

Y si al final del recorrido, miras atrás y ves que hay polvo de mariposas en tus recuerdos, tal vez estos poemas  y estas imágenes se hayan grabado en los microsurcos de tus sentidos y aún haya tiempo para soñar.

Toquemos de nuevo a las puertas de Juan Carlos Mestre para cerrar este pórtico y dejemos el marcapáginas cerca de las palabras del libro que nos permitan creer en los sueños, en la esperanza y en la melancolía: “Yo no espero otra luz que la tristeza / de quien regresa a una escuela abandonada / donde aletean todavía en la pizarra / las mariposas blancas de la melancolía.”[3].


Raúl Vacas
Salamanca, noviembre de 2013



[1] De “Asamblea” en La casa roja
[2] De “El arca de los dones” en La poesía ha caído en desgracia
[3] De “La citroneta azul” en La casa roja







En el libro va encartada una separata con la "Égloga de los esposos", iluminada con el trabajo de Aquilino González.






Ya avanzaremos más detalles sobre el libro y la presentación. Sirva este pequeño entrante de aperitivo.


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