Pasa al interior y ponte cómodo

7.1.13

¡Y que les den morcilla! Taller matancero

Nos gustaría comenzar el año compartiendo con vosotros trabajo, alegría, buen humor, cercanía y olor a chimenea en La Queridauna casa de pueblo donde organizamos todo tipo de actividades en torno a la literatura, la tradición, el folclore, el arte...

Todos los años hacemos la matanza típica. Más de uno sois de pueblo o tenéis raíces en algún pueblo y la conocéis bien. Este año nos gustaría compartir esta fiesta con todo aquel que esté dispuesto a matar el tiempo de forma provechosa durante dos días. Y para los que os asusta el otro tiempo, el climatológico, tenemos un buen fuego, mantas zamoranas y mucho vino y aguardiente.


Aquí os dejamos los detalles de nuestra propuesta. Nos encantaría veros por aquí

Tres noches hay en el año
que te llenan bien la panza,
Nochebuena, Nochevieja
y el día de la matanza.

El 19 y 20 de enero de 2013 os proponemos participar en una de las tradiciones que estamos a punto de perder, la matanza casera del cebón, pero que aún se conserva en alguna casa de pueblo. En este caso se trata de un taller matancero, en el que se matará un cebón del mismo modo en que se las apañaban nuestros abuelos y padres para poder disfrutar de salazones y embutidos para todo el año. Queremos que participéis activamente, no como meros espectadores, porque creemos que todo lo que nos acerque a la autogestión nos va a hacer más fuertes, ¡y que les den morcilla!
Las actividades comenzarán los dos días a las 9 de la mañana, y finalizarán en la tarde del domingo. La inscripción al taller de la matanza está limitada a 15 personas como máximo.  

PRECIO: 65 euros persona 
Sólo tenéis que traer botas cómodas, mandil y guantes de goma, porque La Querida pone el resto: desayuno, comida y cena del sábado y desayuno y comida del domingo más algún regalito.

La Querida  preparará, para los participantes del taller que necesiten quedarse a dormir, alojamiento sin coste añadido, pero sólo tiene tres habitaciones triples disponibles, por lo que os aconsejamos que, si necesitáis cama, os inscribáis cuanto antes y la solicitéis (si viajáis desde lejos podéis venir incluso la tarde noche del 18).

Si os gusta la idea, escribid a: devacasycastano@yahoo.es solicitando la inscripción o llamad al 616013549. Si quieres más información entra en nuestro blog

Será un gusto:

OBSERVAR la mañana fría y el río helado, el musgo de las peñas, una avefría y un mirlo, el fuego de la chimenea, las artesas secándose, los barreños limpios, los paños blancos, el café recién hecho y los mantecados sobre la mesa…
EL SONIDO de los matarifes y las mondongueras, el afilado, el cebón, el chamoscador, el descarnado, el picado, el enfusado, el trajín de los varales, la limpieza, los secretos y las bromas…
EL OLOR del comino, los anises, la pimienta, el pimentón agridulce, la canela, el orégano, el perejil, la nuez moscada, la sangre, las tripas vaqueñas y las tripas de cerdo, el ajo y la cebolla, el aguardiente, el aceite de oliva, la olla del cocido en el fuego…
EL TACTO del río helado; lavar, coser y atar las tripas; remover las chichas hasta encontrar la peseta; cuatro manos removiendo las artesas de la morcilla y el farinato; entelar la morcilla, embutir el farinato, quitar las telas a la manteca; ponerse a la máquina de enfusar, a las tripas, a atado o al picado…
EL GUSTO de las chichas de chorizo y de salchichón, el farinato y la morcilla, el cocido y las patatas cabeceras, la panceta y la costilla, los mantecados y el aguardiente…

Y para ir abriendo boca, un artículo relacionado con la matanza que he rescatado del baúl de los recuerdos:

El espéldere 

Hace unos día vi, por vez primera, un mamífero artiodáctilo del grupo de los Suidos hecho carne. Dicho así parece que hablara de un dinosaurio del jurásico, pero se trata del mejor y más doméstico animal de compañía; el cerdo.
De pequeño tuve una hucha de cerámica con forma de cerdito. Y cuando reunía algunas monedas lo descuartizaba para ir al quiosco a comprar unos jamones. Al cerdo de verdad también se le engorda con monedas, pero una vez curado. Y cuanto más curado más monedas.
El cerdo es un animal omnívoro. Le das una zapatilla y se la come. Le das un bocadillo de bellotas y se lo come. Le das una mirada y se la come. Le ocurre como al hombre, que también es omnívoro y se come hasta los cerdos.
El sábado pasado fui de becario a una matanza con el recuerdo aún reciente de los tres cerditos, los lechones con gorro de cocinero del Candil y la película de Babe, el cerdito valiente. Y me gustó la fiesta del mondongo. Ir, con las mujeres, a lavar las tripas al río. Coserlas. Bailar los farinatos. Tomar aguardiente con perrunillas. Apagar el pimentón. Todo en una ceremonia exacta en la que nadie mira.
En algunos lugares aún se conserva la costumbre de pedir al novato que ase la manteca. O mandarle, como se hace con los niños, a buscar el espéldere a casa del vecino, que es como cazar un gamusino o comerse un canguingo con patas de peces. Quizá más de uno habrá ido, alguna vez, a buscar el encargo a los lugares más insospechados, incluso al diccionario, y ha regresado, ancho de felicidad, con un dispositivo intrauterino, el santo grial, la correa de transmisión de un coche o el vellocino de oro. Yo me libré de la jugada pero de haber ido a buscarlo hubiera regresado con un iPOD.

Raúl Vacas

20.12.12

Todo me sabe a ginebra

Que en época de recortes (desechemos los eufemismos de "ajustes" o "contención del gasto público") una institución como la Diputación de Salamanca, decida iniciar una colección de poesía para poetas noveles es de agradecer.

Tal vez preocupe a los diputados el deterioro de la imagen pública que sufre la institución y quieran maquillar su imagen con buenos propósitos, muy propio en estas fechas. O quizá sea el fruto del trabajo, callado y constante, de un equipo, con Aníbal Lozano al frente, que confía en la poesía y en los poetas y que llevan trabajando muchos años en el Servicio de Publicaciones sin salir en la foto.
Ya sabe Aníbal que conmigo puede contar para lo que quiera, y mucho más a título personal. Confío en él y en su criterio y le agradezco su apoyo y su voluntad de querer publicar un libro mío antes en los próximos años. De momento pensaré en la propuesta. Nada me haría más ilusión que mi nombre compartiera estantería con Luis Javier Moreno, Aníbal Núñez, Tomás Sánchez Santiago, Mari Ángeles Pérez López y muchos otros poetas que forman parte de una espléndida colección de poesía y en la que tuve el placer de aportar mi trabajo en la antología de Remigio González "ADARES" titulada La segunda voz.
A esta colección se suma ahora el libro número 53, Materia y sombra, la poesía completa de Julio Vélez. Un libro que nos devuelve la memoria y la obra de un poeta que trabajó por la poesía en la Universidad y al que le debo mucho. La exposición que organizó sobre César Vallejo en el año 92, y de la que guardo aún el folleto explicativo, coincidió con mis primeros pasos, ya firmes, en el territorio de la poesía.

La colección "Versos sueltos" se inaugura con el libro Todo me sabe a ginebra de Alfredo Pérez, que coincide en nombre y apellido con otro Alfredo Pérez, también poeta, al que tengo mucho que agradecerle en mis inicios, Alencart.
Conozco a Alfredo desde hace años. Coincidimos en el antiguo CAP (Curso de Adaptación Pedagógica), hoy convertido en máster, y ambos hemos trazado nuestra andadura por la senda de la educación. 
Lo que hoy es un libro eran entonces pliegos sueltos unidos bajo un título. Alfredo me confío una copia y yo la leí con agrado. Anoté algunos comentarios junto a algunos poemas y subrayé versos que me gustaban o que precisaban de un ajuste métrico. El tiempo pasó. Después de algunas correrías juntos y de compartir sidra y canciones con su tío Pipo Prendes en Candás (Asturias) o escenario en EL SAVOR, nuestros caminos se separaron. Ambos, sin embargo, sabíamos que esa distancia no era real, tan solo nos separaba un número de teléfono o una dirección de correo electrónico.
Al principio del verano pasado Alfredo me llamó para decirme que iba a publicar su libro la Diputación de Salamanca. Yo me alegré y le ofrecí mi ayuda. Desde ese instante comenzamos a beber, sorbo a sorbo, cada poema y a dar forma al libro.
Hoy toca disfrutar de la resaca -valga la paradoja- que nos trae la mezcla de ginebra y versos y de hacer volar el libro entre todos.
Gracias, Alfredo, por confiar en mí, por ofrecerme el prólogo y por contar conmigo en la presentación. Ojalá que este libro, y mucho otros proyectos, te lleven muy lejos y que podamos brindar una y otra vez por la poesía.



Una extraña industria

En esta extraña industria que es la poesía, como afirmara Valery, Alfredo Pérez nos entrega con emoción su producto recién manufacturado: un libro hecho de sí mismo, con cada uno de los sentimientos y palabras que han salpicado su vida en los últimos años. Un libro sin colorantes, sin conservantes y sin estabilizadores autorizados que dejará en el lector un extraño vértigo muy similar al de una resaca de domingo.

“Todo me sabe a ginebra” es un menú bajo en calorías para compartir en calma, como se comparten la decepción o el éxito o el pan tostado nuestro de cada día. Un libro para mirarnos en él, como en un espejo, y tratar de entender un poco más al “antropoide, anónimo y social” que nos habita y que Alejandro Romualdo retrató en un poema.

Alfredo nos muestra en su primer poema la brújula de su creación. Allí, en medio del realismo sucio y la cotidianeidad, enmarca su visión del mundo, allí se deja contaminar por la dulce radiación de la poesía y allí, con las manos abiertas, nos descubre sus cartas. Raymond Carver, Karmelo Iribarren, Roger Wolfe, Ángel González y Bukowski, entre otros, son algunos de sus referentes. Y Alfredo se acerca una y otra vez a ellos como quien va a llenar el cántaro a la fuente. Pero también ocupan su atención los muchos músicos que interpretan la banda sonora de su día a día: Joaquín Sabina, Andrés Calamaro, Luis Ramiro, Quique González o Leiva, por citar a los más significativos.

Pero en realidad el libro comienza en lunes, como la semana, y la búsqueda, el amor en todas sus formas y la felicidad son el paisaje donde el poeta pone sus primeras miradas con poemas breves y concisos, a modo de pedradas, que dan voz a sus pensamientos y sentimientos:

A veces
me gustaría buscar entre lo que era
un poquito de lo que soy
para saber si estoy soñando
o estoy enamorado.

Como buen forense, examina una a una sus vísceras y las disecciona con palabras: desde el hígado hasta al corazón y del corazón al folio.

Por el libro transitan las esperanzas y desesperanzas con que está hecho este oleaje continuo que es la vida. Prueba de ello son muchos de los poemas que nos mecen en un amor en calma o que sacuden nuestros sentidos en plena tempestad.
Esa tensión se advierte en el modo en que el poeta administra la rima y el verso libre, incluso en la extensión del texto. Hay poemas en los que no se sujeta a ningún cliché métrico, son textos mucho más vivenciales, marcados por el discurso de las emociones. Otros, mucho más breves, llevan una carga racional más grande: juegan con el lenguaje, más allá de los sentimientos, o se adentran en un discurso filosófico de andar por casa.

Alfredo es un hombre de música y sabe que la rima le obliga a entrar en el poema y a dejarse llevar como quien se arroja a un río de montaña. Son textos que nacen a la sombra de la sabina, o de Sabina, en terrenos menos profundos y pedregosos y con un carácter mucho más lúdico. El juego, el reto y la provocación también forman parte de las distintas maneras en que el poeta afronta su trabajo.

Día a día explora en lo cotidiano y, poema a poema, nos hace partícipes de su búsqueda  y de su mirada necesitadas de sorpresas.
Es así como se ajusta sus gafas de ver y nos señala uno de sus deseos: “descubrir el secreto que guarda esta tormenta”. Afirmar esto es como tratar de averiguar la materia de que están hechas la poesía, la vida y el amor. Alfredo lo sabe y quiere participar de esa búsqueda, tal y como sugiere Juan Antonio González Iglesias en su poema “Arte poética”: “Si no quieres quedarte a mirar la tormenta, yo la miro por ti”. Ese afán por descubrir de que están hechas las cosas es lo que da sentido a su poesía.

Porque todo puede ser poético, tal y como cree D. Wellershoff, desde “una voz incomprensible en el cuarto de al lado” hasta “el ruido de un motor, la gota de agua de un grifo...” y Alfredo, consciente de ello, se empeña en nombrar el mundo, su mundo, con palabras de ida y vuelta.

El propio Alfredo deja claros sus propósitos con relación al libro: “soy partidario de bajar la poesía a ras del suelo. Se acabaron la luna, el sol y las estrellas, vamos a hablar de las ventanas, las farolas y los recibos de la luz. Vamos a hablar también de desamor”. Y en ese tránsito por la cuerda floja, en busca de su propia voz y destino, se acerca a Celaya, quien nos sugería poner la mirada y las palabras junto a nuestra respiración: “Cantemos como quien respira. Hablemos de lo que cada día nos ocupa. No hagamos poesía como quien se va al quinto cielo o como quien posa para la posteridad. La poesía no es no puede ser intemporal o, como suele decirse un poco alegremente, eterna. Hay que apostar al “ahora o nunca”.

Alfredo apuesta por el presente y no se va “al quinto cielo” porque es, en esencia, un poeta terrestre, apegado a la realidad de lo cotidiano. Un hombre, como todos los poetas, obsesionado con el tiempo, que extrae de la vida sus propiedades y sus principios activos. Pero todo, incluso el tiempo, está imantando de amor y desamor, con sus secretos y tormentas.

 “A veces pretendo hacer vivir al lector experiencias comunes como escalofríos y recuerdos en tiempo presente” señala Alfredo. Y así es. El poeta, acostumbrado a mirar por la cerradura de los días, nos hace partícipes de su vida que es un río que va a dar, casi siempre, al amor

Absorto en la más inquietante soledad del frío
recorro las señales,
los nombres de las calles,
el pulso que una mujer le echa
-cargada con bolsas del supermercado-
al viento.

Vigilo las luces de los apartamentos,
las esquinas,
las copas de los árboles
peinadas por el escalofrío
del calendario.

Camino por las huellas de un gato
que parece solo,
feliz,
ajeno a mi mirada furtiva,
dibujando mariposas en la nieve.
Entonces,
ilusionado,
las sigo…

y
llego
a
ti.

La vida está en el anverso y el reverso de la poética de Alfredo. Y la poesía le ayuda a encauzar, cada emoción, cada latido, cada herida

El tiempo va encauzando
el río de la vida.

Algunos se desbordan
otros desembocan en el mar...

Alejandro Cuevas lo dice de otro modo, con permiso de Jorge Manrique: "Nuestras vidas son los ríos de letras que, tras mucho meandro y mucho circunloquio, van a dar a una esquela necrológica"

El río, en su curso diario, lima las aristas de las piedras, horada la tierra, se remansa, se precipita con fuerza con la complicidad de la lluvia o el calor y discurre -en ocasiones- bajo tierra. El poeta con oficio tacha, busca, pule una y otra vez las palabras y aparece y desaparece para remontar con belleza y eficacia el rumbo de su pensamiento o de su corazón. Ambos, río y poeta, profundizan en la búsqueda del sentido de su curso y de su vida y dejan a su paso cantos rodados.

De nuevo Alfredo se sincera: “He intentado hacer una selección de los poemas más "míos" o con los que yo me siento más cómodo, con un nexo común entre ellos..., que responden a la experiencia vital. He sentido la necesidad de escribir, de escribir mucho, para sacar todos los pensamientos que a veces me abruman. Es una necesidad de compartir”. Y en esa necesidad de entregarse está la posibilidad de reescribirse, de renacer, de remontar la rutina diaria y redimirse:

Escapar del ostracismo
y del ocaso
del pasado que gobierna,
de tu espina.

Despedir al corazón
malherido
y revolver en el baúl.

Ilusionarte

Empastarte de pasiones
malgastar el sueño
rubricar
la última apuesta
y testificar
contra el hastío.

Rebañar el día
morder la noche y
saciar el hambre
del amor
con purpurina y fresas.

Sembrar en el jardín
cada mañana
alunizar en las miradas
con descaro
sonreír a las farolas
respirar la prisa
seducir a la luna
con poesía.

Desnudarte por el día,
regalarte por la noche,
concebir el tiempo
como credo
rezar por lo prohibido,
deshacer,
sudar en el pecado,
despertar,
renacer.

Uno de los propósitos del autor es que el lector se mire en el azogue del poema, que reconozca las señales y las marcas que la vida, el amor y la muerte dejan en nuestra piel y en nuestro corazón y que identifique las suyas.

Aunque los temas se formulen una y otra vez, los códigos y las palabras cambian. La poesía es una experiencia íntima que nos ayuda a resolver las grandes cuestiones y las sencillas preguntas que nos hacemos a diario. Ese es también el proceder de Alfredo quien nos habla en sus poemas de la pérdida, del desamor, de los vacíos que llenan su vida y la de los demás. Es ahí donde el texto se vuelve reflexión, experiencia compartida, fonendoscopio que registra la intensidad y frecuencia de nuestros latidos. El desamor, la ausencia, el recuerdo, la muerte son una fuente de inspiración constante que cada escritor hace visible desde su compromiso personal con las palabras y con la realidad. Sin experiencias de vida y de muerte no existiría la poesía.

Alfredo nació en Candás (Asturias) en 1977. Es licenciado en Filología Española y profesor del Colegio “Delibes”. Muchos de sus poemas que no están entre estas páginas se reúnen bajo el título “Apendicitis crónica” y su oficio con las palabras le ha llevado a escribir letras para su tío y maestro, el músico Pipo Prendes quien –junto a su familia– le educó en el arte de escuchar, crear y escribir. En ellos se arropa y a ellos, y a sus amigos, les devuelve en forma de poema su cariño y reconocimiento.

Le gustan los metros clásicos y también la geometría pues en muchos textos juega a medir la distancia que  hay entre él y el poema, tal y como señala Andrés Trapiello: “la poesía es la distancia más corta (una línea recta) entre nuestras dudas y nuestras incertidumbres”. Y también le gusta, como él mismo afirma, “estar callado escuchando, viendo, oliendo, tocando y sintiendo la vida y el amor”.

La enfermedad de Alfredo es el amor y para ello sólo hay dos tratamientos posibles: las palabras, con las que da forma a todo cuanto el amor le enseña, y el gin tonic, el mismo tratamiento que probó Karmelo Iribarren en el poema “Desde que tú te fuiste”:  “Los días / se parecen / unos a otros / como dos gotas / de ginebra / de garrafa”. Pero también los poemas, como el gin tonic, dejan resaca.

Hay en este libro un regusto a cebada, y a bayas de enebro y a cardamomo y otras hierbas aromáticas así que no está exento de peligros. Alfredo lo ha escrito para que nos emborrachemos con él y de él, por eso ha puesto toda su carne en el asador:

Hoy es uno de esos sábados
en que pondría toda mi carne en el asador
 y después me comería crudo

A estas alturas del prólogo ya todo nos sabe a ginebra.

Raúl Vacas
En Rodasviejas, 6 de septiembre de 2012


Algunas noticias sobre la presentación del libro:

1.4.12

Abecé diario

Ya está en la calle un nuevo libro de poesía, Abecé diario, un proyecto que firmo junto a la ilustradora Elena Queralt, y está dedicado a los más pequeños.

Abecé diario es un inventario de letras y palabras, ordenadas alfabéticamente, que contienen en su interior un puñado de historias: los hechizos del amor, qué hace los domingos la mujer del presidente, lo breve que fue la vida de Fugaz, qué ocurrió con Don Gato tras resucitar con el olor de las sardinas, cómo se enamoraron el Conde Helado y Doña Comtessa, cómo fue la travesía que hizo una mamá en un barco de vapor, qué isla aparece y desaparece ante el único ojo de un temible pirata o cómo es la Prima Vera, entre otras.




Título Abecé diario / Autor Raúl Vacas / Ilustrador Elena Queralt / ADR, 67 / 64 páginas


Comentario
Abecé diario propone jugar con las letras y con las palabras, pero también encender o avivar el interés y el gusto por la poesía. Para ello es importante perderle el miedo y convertirla en un instrumento de aprendizaje y en un método de descubrimiento de las cosas.

Temas
Cada poema propone un tema distinto: la vida de algunos animales (urraca, mosca, vaca, pato), el ámbito familiar del niño (padre, madre, prima), su universo interior (sueños, canciones, recuerdos, cuentos populares) o la relación del niño con el lenguaje (un texto elaborado con palabras que empiezan con la misma letra, juegos con esdrújulas, poemas en los que se altera el orden de los versos o en los que se intercalan unas palabras en otras, un poema incompleto...).

Reflexiones
El libro está concebido para el trabajo en el aula. El profesor se encargará de explorar su interior, de revelar algunos trucos ocultos, de comentar con sus alumnos las sensaciones que le ofrece cada texto y de invitar a los niños y niñas a que jueguen a imitar determinadas estructuras.
Uno de los objetivos del libro es poner en relieve la importancia del juego con las palabras, pero también propiciar la lectura en voz alta y hacer hincapié en la musicalidad del lenguaje.

Extracto de la Guía de Lectura de Abecé diario.



Algunos botones de muestra:

D, de domingo

Del presi la mujer dente
camina campa hacia el nario.
con su perma nueva nente
un día aniver de sario

Con torpe tacones mente
y cantando abecé el dario
camina dili muy gente
en vecin medio del dario.

Al barren pasar un dero
a la presu mujer mida
le peri silba en un quete,

y con alta gesto un nero
por alu y dándose dida
se colo retoca el rete.


H, de helado

Caminaba el Conde Helado
por la terraza del bar
envuelto en capa de plata
por no se descongelar.

Iba el conde de etiqueta,
la apariencia ha de guardar,
en esto una melodía
de pronto se oye sonar.

El Conde quedase helado
de esa voz al escuchar,
¿quién será la que así canta
con voz de frío polar?

Y derretido en amores,
cuando adentro quiso entrar,
con una tarta Comtessa
el Conde fue a tropezar.

Un camarero envidioso.
pronto los fue a separar,
el Conde sirvió de postre
a una niña del lugar

y la tarta de Comtessa
al punto fue a completar
el menú de una familia
de muy noble paladar.

La niña el helado esconde
para bien lo rebañar.
De la Comtessa en el plato
ni el rastro se pudo hallar.

Dicen que han visto de noche
a la niña del lugar
con el hijo de los nobles
tiritando frente al mar.


M, de mamá

Mi mamá se fue a la mar
en un barco de vapor,
con tinta de calamar
me escribe cartas de amor.

Mi mamá se fue al amor
en un barco calamar
y con tinta de vapor
me escribe cartas de mar.

Mi mamá se fue al vapor,
en un barco de la mar
con la tinta del amor
me escribe en un calamar.

10.2.12

La verdad

Nunca como ahora la verdad fue tan maleable y estuvo tan devaluada. La verdad del que jura con solemnidad ante el juez. La verdad del periodista que cree en la cláusula de conciencia. La verdad dialéctica del parlamentario. La verdad de los jueces. La verdad que nos ha de hacer libres, como profetizaba San Juan.


Una y otra vez se invoca a la verdad desde la duda y la mentira sin importar su verdadero valor o su constitución, únicamente sus consecuencias. Una y otra vez las medias verdades, o las mentiras, se enarbolan con fines políticos o partidistas. Una y otra vez dudamos si la verdad ya es únicamente patrimonio de niños y borrachos. Se cree y se confía en la verdad como castigo (verdades como puños que golpean) o como prueba testifical, pero nunca como valor añadido.

La verdad está en boca de todos pero no en el ánimo, el corazón o la mente. El desuso o la mala utilización que hacemos de ella ha conseguido destruir su inmutabilidad.

Dice el refranero que “la verdad más firme, surge de una mentira solidamente repetida” ¿Es esta verdad la que nos hará libres? ¿Es ésta la verdad que esclarece? ¿Qué uso hacemos, individual o colectivamente, de la verdad?

Ahora se impone el rumor, la ambigüedad, la falacia, la confusión. Y a medida que avanzan las discusiones ―señala de nuevo el refranero― retrocede la verdad.

Todos, de un modo u otro, hemos faltado en alguna ocasión a la verdad para obtener un pequeño favor o un beneficio, para defendernos de la opinión mayoritaria o para salir indemnes o con éxito de una situación difícil. Mentimos, si es necesario, para encubrir o defender a un amigo, o incluso para regalarle los oídos: “Si dices las verdades, pierdes las amistades”, insiste de nuevo el refranero. Pero ahora el uso es indiscriminado. Ahora cualquiera puede arrogarse con aquello de “Yo soy la verdad”.

Y hay quien se acostumbra a la mentira y la prefiere, aunque piadosa, a una verdad.

“Yo le quería decir la verdad por amarga que fuera... pero ella prefería escuchar mentiras piadosas”, canta Sabina.

Nunca la verdad estuvo tan devaluada. La verdad de los políticos y de los curas. La verdad de los editoriales. La verdad de Sálvame. La verdad de la máquina de la verdad. La verdad de los jueces. Y hasta la verdad de Perogrullo.

A decir verdad ya pocos creen en la verdad. Y aún menos en la justicia.

28.1.12

Con la venia

(Alegato en favor del sentido común ante una sociedad contaminada por la política, la publicidad, y la televisión basura).

Nos están engañando. Somos víctimas de los crupieres políticos, del imperio de la publicidad, del gran circo mundial que es la televisión. Día a día tratan de anestesiarnos con mil y un argumentos envenenados, de hacernos creer en todo cuánto nos inyectan vía oral, de anular nuestros sensores de la realidad e imantar los sentidos. Y apenas nos damos cuenta. O si sentimos en la piel el aguijón no le damos la mayor importancia.
Es un trabajo lento, minutado, de auténtico desgaste, que acaba por libarnos la conciencia y el sentido crítico. Que nos invita a la mediocridad y al conformismo. Que nos tatúa la desconfianza en la mirada. Que nos priva de los mejores sentimientos y valores. Que expone nuestras vísceras para el disfrute del ave carroñera.
Y una y otra vez caemos en la trampa y el engaño con distinto cebo. Y de nuevo somos espectadores de lujo de un espectáculo televisado a diario. Y es posible que no sepamos nada del vecino de al lado; ni de la viuda del segundo y de su hijo parapléjico; de nuestro primo el de San Sebastián que ya no cree en la autodeterminación; de nuestro abuelo el que murió en la guerra en sabe Dios qué bando. Y es posible que creamos ciegamente en lo que airean los periódicos, sin admitir otra versión. Que adoptemos otras voces como nuestras, sin márgenes para la crítica y el juicio propio. Que al final caigamos en la escombrera de la desesperanza y pensemos que todo, o casi todo, está manipulado y aliñado con intereses, hasta la cultura.
Claro que nos engañan. Nos venden el sueño del camino y el dinero fácil. Nos seducen con la más fina lencería publicitaria. Privatizan nuestras vidas. Nos invitan a tomar parte de la nueva era, o el nuevo erial. Nos enseñan que el amor es similar a la excursión de fin de curso. Inoculan la mentira en sus palabras. Compran nuestra atención y nuestros votos con pirotecnia barata. Dinamitan la moral del más débil. Y nos hacen cómplices de sus equívocos y miserias.
Y frente a esta operación de contrabando ético y estético apenas bostezamos. Nada viene a tambalear nuestra individualidad. Nadie nos da una honda para luchar contra el gigante. Nadie nos moviliza contra el miedo. Nadie nos hace creer en la verdad, la sinceridad y la humildad como única ideología posible.
Que buena falta nos hace, para cambiar las cosas, un buen supositorio de utopía.

4.7.10

Niños raros

Niños raros es un álbum ilustrado de Vacas e Hijo editado por SM. La idea original del libro es de Tomás Hijo, buen amigo escritor e ilustrador, quien pensó en un abecedario ilustrado con una serie de niños con alguna cualidad o característica extraña; niño raros, en definitiva. A esa conclusión, la de que hay niños raros, debió de llegar José María Gabriel y Galán cuando escribió los versos que hemos incluido como cita en el libro: “Al ver ciertos niños / me digo yo a veces: / mamíferos, aves, / reptiles y peces".
Tomás esbozó los personajes y les dio movimiento, yo les puse voz y escribí sus historias y Tomás, de nuevo, integró texto e imágenes.
Por la pasarela del libro desfilan el niño alga, la niña de espuma (que podéis ver en la ilustración), la niña cacto, el niño queso, el requeteniño, la niña sombra, el xilofoniño.
Cada imagen va acompañada de un texto que nos acerca al personaje o recrea algún episodio de su vida. El libro cuenta con un romance, un soneto con eco, un poema escrito en versos de cabo roto, una cuaderna vía, un ovillejo... Uno de los objetivos del libro es que sirva a los maestros y a los padres para conocer y trabajar diferentes estrofas o recursos métricos o estilísticos. Este, además de su calidad, es uno de los atractivos del libro.
Creemos que es un buen trabajo, con muchos aciertos en la parte gráfica (la composición, el uso de la tipografía, el manejo de registros y texturas y un acabado muy personal) y en el texto (el ritmo, la musicalidad, la variedad de recursos, el humor y el juego, entre otros). Ilustradores de la talla de Antonio Santos o escritores para niños como Antonio Rubio le han dado su visto bueno y han valorado con éxito el trabajo.
Niños raros es asimismo un homenaje a Los niños tontos de Ana María Matute, al "niño zurdo" de Eduardo Polo y al Romancero de niñas de Luis Cané pero sobre todo a dos niños muy especiales: Arturo y Jia.
Ojalá que este curso podamos ver a los niños raros matriculados en muchos colegios, recorriendo las mesas de las bibliotecas y en las estanterías y habitaciones de muchos hogares.

¿Quién de vosotros no fue un niño raro? ¿Quién sigue siéndolo aún?

El viernes nos juntaremos tres niños raros para hablar de un libro imprescindible en nuestras bibliotecas: Niños raros

Raúl Vacas, poeta raro
Tomás Hijo, escritor, profesor e ilustrador raro
Isabel Sánchez, lectora y bibliotecaria rara

Tres “rara avis” que nos hablaran de lo raro que resulta no leer poesía en estos tiempos

En Letra Hispánica, Calle Peña Primera, 18.
El viernes, 21 de octubre, a las 20,00 h.


Aquí tenéis a la Niña de Espuma, para abrir boca:



(Pincha en la imagen para ampliar)

Romance de la niña de Espuma

Escuchen bien los infantes
de aqueste noble lugar
la historia que aquí les traigo
de la niña Mari Mar.
Era la niña de espuma
desde su llanto inicial
limpia como el agua clara,
jamás hubiera otra igual.
Sus ojos eran burbujas
de suavizante mirar,
su cabello un espumaje
de algas y de coral.
De espumillón era el talle,
de gomaespuma su andar,
de jabón eran sus besos,
de pompas el suspirar.
Gustábale, en el verano,
pasear junto a la mar,
caminar sobre las olas
y dejarse salpicar.
A una fiesta de la espuma
con un mozo fue a bailar
y entre pitos y entre flautas
se enamoró Mari Mar.
Y aquel mozo, que era limpio,
y le gustaba fregar,
con mucha pompa y boato
prometióla desposar.
Con un gran velo de espuma
que ella mandara bordar
el padrino, de su brazo,
condújola hasta el altar.
Fueron días de perdices
y sueños por conquistar,
hasta que el mal una noche
quiso a su puerta llamar.
Cuando la niña en la ducha,
se acabó de enjabonar,
el tapón de la bañera,
solo se fue a destapar.
La niña por los desagües
que van a dar a la mar,
se perdió sin que el marido
pudiérala rescatar.
Cuánto lloró aquel buen mozo,
cuán hondo fue su penar,
aquel extraño suceso
nunca se llegó a aclarar.
Desde ese día el esposo
de la santa Mari Mar,
trabaja en las pompas fúnebres
pues no la puede olvidar.
Aquí se acaba la historia,
justo es recomendar,
que –como crece la espuma,
y al rato vuelve a menguar–
es preciso, si felices,
no dejar de vigilar
el tapón por si el destino
quisiéralo destapar.

2.5.10

Presentación Por favor, sea breve 2

El viernes, 7 de mayo, se presenta en la Biblioteca Pública de la Casa de las Conchas de Salamanca el libro POR FAVOR, SEA BREVE 2 (Antología de microrrelatos), edición a cargo de Clara Obligado y con prólogo de Francisca Noguerol.

El acto será a las 20,00 h. en la Sala de Exposiciones.




En la contraportada del libro, editado por Páginas de Espuma, figura el siguiente texto:

Este libro bulle, está vivo, da cuenta de la última creación, de lo que se está haciendo ahora, en este minuto, en todo el ámbito hispanoamericano, de orilla a orilla. Contiene
casi doscientos microrrelatos, formados tanto por obras de autores novísimos como por inéditos de los grandes.
Es un libro taller de escritores, un libro descubrimiento, un libro cazador de dinosaurios, un libro que sigue a otro libro de referencia, el Por favor, sea breve, cuya larga aventura nunca imaginamos. Sumérgete de nuevo en unas páginas que crecen y crecen para el placer de lectores quienes, en pocas líneas, son también capaces de bullir bajo estos diminutos remolinos de palabras.


Participan en la presentación y la lectura de textos:

Clara Obligado, escritora y responsable de la edición
Francisca Noguerol, profesora y autora del prólogo
Encarnación Molina, de Páginas de Espuma
Raúl Vacas, poeta
Javier del Pino, piano

2.4.10

Bubisher

Por fin llegó el día.
Mañana Isabel, Miguel (mi cuñado) y yo saldremos para Tinduf (Argelia) a pasar siete días en Smara como voluntarios del BUBISHER (el pájaro que trae la buena suerte), un bibliobús para los campos de refugiados saharauis.
Nuestra labor consistirá en desarrollar un taller para niños y maestros en las escuelas y en el bibliobús. El título de dicho taller es Almar la mar y contiene cinco capítulos: Imaginar el mar, Soñar con el mar, Dibujar el mar, Escuchar el mar y ¡Mar a la vista! Cada capítulo contiene diferentes dinámicas de trabajo, así como alguna propuesta visual y varios textos de apoyo.




Almar la mar, tal y como señala Isabel Castaño, en el inicio de la guía didáctica es:

Un taller para descubrir la mar, reconocerla y
recuperarla a través de los sentidos y las palabras
hasta conseguir:
Buscar con la mirada su horizonte y comprobar su
redondez.
Unir las dos orillas con la mente.
Bañarse en la más fresca.
Imaginar su hondura y transparencia.
Saborear su brisa y separar sus ingredientes para
degustarlos poco a poco: la pez negra, el agua
clara, la sal blanca, las algas verdes y rojas, el
yodo de sol naranja, la carne azul del pescado y
sus escamas de cien colores.
Hundir las manos en la arena y escurrir el tiempo
entre los dedos, aguantar el tacto de las algas en
los pies, cavar un pozo con las manos hasta llegar
al brote del agua, dejar que mane y flotar en
ella panza arriba.
Escuchar el sonido de las caracolas, los niños en
la playa, las olas al romper, el agudo grito de las
gaviotas, el bullicio del puerto, el crujido de las
barcas y el roce de sus redes.
Recuperar la mar, amarla y almarla. Poblar la mar.

Los objetivos del taller son:

1. Recrear el mar a través del juego, los sonidos, la poesía visual, la imaginación,
los sentidos y la oralidad; y proporcionar al maestro o al voluntario
una guía de trabajo para completar el taller durante el curso.
2. Conducir al niño hasta el mar, a través de la lectura y la escritura mediante
un lenguaje sencillo, con pequeñas sorpresas que retengan su atención
y propuestas visuales atractivas y fáciles de comprender.
3. Favorecer la comunicación y las relaciones interpersonales a través del
diálogo, la creatividad y el juego.


Este blog quedará más desierto que nunca pero a nuestro regreso haremos una crónica detallada de la experiencia. Para cubrir esta larga ausencia dejo un verso de Rafael Pérez Estrada, de su libro Crónica del mar como fondo de pantalla.

"El mar es infinito y empieza en la esperanza"


28.2.10

Galicia Calidade

Hace unas semanas estuve en Sanxenxo y O Grove. No había vuelto por allí desde que fui a limpiar chapapote. Entonces escribí un artículo de opinión que titulé “Negra Navidad”. Decía así:

Como nuestras vidas son los ríos –según Manrique- que van a dar a la mar que es el morir, yo he decidido comenzar el año envuelto en chapapote.
A mi lado están José y Javier, de Zamora; Gustavo, de Brasil; Isabel (mi mujer), Julián y Lorenzo, de Salamanca, y otros tantos voluntarios apurando la noche de Galicia, más negra que nunca. Aquí la estrella de la Navidad sabe a cerveza, José es un percebeiro que se juega la vida, María es voluntaria de la Cruz Roja y los Magos son bomberos con grandes capazos llenos de un regalo más valioso que el oro, el incienso o la mirra: el esfuerzo.
Se hace duro el contraste de este folio tan blanco donde escribo y el color de la playa, negra como febrero, cargado de exámenes.
Con los pies en el agua, enfundado en el mono, juego a ser el niño que quiso vaciar el mar con su cubo y su pala de juguete.
No sé si tanto esfuerzo servirá de ejemplo para quienes piensan que el mundo se quedó sin utopías. Para que aquellos que no creen en la voluntad del hombre recobren la esperanza que nunca tuvieron. Para soñar tan alto como las cometas blancas.
Mi afán no es otro que el calzar mis botas de siete leguas y pisar donde otros muchos ya pisan. Sentir que la vida tiene sentido cuando te das a los otros con todo lo que tienes. Cuando abandonas tu casa para pasar tus vacaciones con otra familia.
Y aquí hay tiempo para el trabajo y la amistad. Para creer en la vida, tan vulnerable a veces. Para crecer tan alto como los eucaliptos. Para pensar en Beppo, el barrendero de Momo, que barría a diario una calle muy larga, siempre con el mismo ímpetu. Paso, inspiración, barrida.
Hace unos días al calor del hogar y del año viejo y ahora en el final de la tierra, estas letras llenas de buenos deseos para otros. De sueños replantados en el Nuevo Año. De países de Nunca Jamás. De pretéritos imperfectos. De presentes simples y de futuros perfectos.

Esta vez pude disfrutar de un mar azul y limpio, lleno de adioses y de olas, de gotas de sal, de rayos de lluvia. Y respiré hondo, frente a la Lanzada, para volver tierra adentro cargado de suspiros oceánicos.
Fui con la intención de contaminar de poesía a los chicos gallegos y compartir con ellos todo lo que he sido, soy y seré gracias a las palabras.
Disfruté mucho en el IES Sanxenxo, de la mano de Loli y Ricardo que me acogieron en su casa como uno más de la familia. Pero también con Juan, profesor de Historia, con quien comparto el sentido de la enseñanza y de la vida, más allá de las pedagogías convencionales.
Los chicos lo pasaron bien y se fueron del taller con una visión de la poesía más cercana y menos académica. Ahora, según Loli, están recogiendo algunos frutos.
Esto es lo que escribieron en el blog de la Biblioteca de su instituto

Muchas gracias, chicos. Sentí no poderos firmar a todos vuestro libro o cuaderno de apuntes. El tiempo se nos echó encima y aún teníamos mucha jornada por delante. Que cada cual anote un sueño o un deseo en esas páginas y lo consuma de modo preferente.

Por la tarde, hice un taller en el IES de Bizocas, un instituto que comparte bosque y mar, y cuenta con unos chicos comprometidos con la poesía y una profesora (Nieves) a su medida. Luego, tras el taller, me reuní con el Club de Lectura del IES Sanxenxo. Fueron dos largas horas cocinando y degustando todo tipo de poemas. Una cebolla, un verbo frito, un bollo maimón o un cocido de ceros sirvieron para compartir poesía y conversación. Todo muy de andar por casa y con un cariño y un trato especial. Gracias, Ana, Loli y Juan por tan grata experiencia, resumida brevemente en el blog del grupo.

También estuve en el IES Vilalonga, con Elisa, una profesora entregada a su labor y a la biblioteca, que hizo posible mi viaje a Galicia y sirvió de enlace y celestina con los otros centros.
Allí, en el Vilalonga, disfruté con jóvenes y profesores la poesía de Garcilaso de la Vega (el centro me solicitó a través del programa de fomento a la lectura “Por qué leer a los clásicos” del Ministerio de Educación.
Después hice un taller de poesía con chicos de 4º de ESO que resultó vibrante. Tal vez uno de los talleres con los que más he disfrutado en los últimos años. Se nota que en Galicia hay calidad y que se trabaja bien en torno a las bibliotecas escolares. Gracias a todos por ese rato inolvidable.

Del IES Vilalonga viajé, de la mano y el vehículo de Darío Pino (de Anaya Galicia), al IES Francisco Aguiar de Betanzos. Allí me aguardaban 200 chicos de 2º de ESO, acompañados de sus profesores, para despejar algunas dudas sobre el libro que habían trabajado: Consumir preferentemente. Fue emocionante verlos llegar al salón de actos con el libro en la mano y cara de expectación. Gracias a Elvira y a Francisco por su espléndido trabajo y por recoger la sugerencia que uno año antes hizo Moure de llevarme hasta allí.
Dejo aquí la presentación de Francisco y algunas fotos que hizo con sus chicos:

En el año 2004, estábamos aquí, como esta tarde, atentos a lo que nos dijera el autor del libro que habíamos leído. Ese día, Gonzalo Moure, no sólo nos habló de Palabras de caramelo; también nos recomendó la obra de un joven autor, Raúl Vacas, de quien, al año siguiente, pudieron leer los alumnos de cuarto de la ESO, cuatro poemas, recogidos en la antología Efectos secundarios, primer volumen de la colección Otros Espacios, un atrevido proyecto editorial de Anaya que no nos cansaremos de agradecer.

Los alumnos anotaron con enojo el título; no obstante, poco a poco, la lectura de los poemas de Juan Bonilla, Santiago Núñez, Silvia Ugidos, también Raúl Vacas, ayudó a desmontar el prejuicio: la poesía no era una cursilería para sensibleros nostálgicos. El curso pasado, jugueteamos en las clases de primero de la ESO con algunos de los poemas de Consumir preferentemente: Peoma, Vademecum, SMS.

El éxito animó a proponer la lectura a los alumnos de 2º y 1º de la ESO. Así que, en Betanzos, este curso, alrededor de 200 jóvenes, empujan el carrito, decodifican SMS, cartas al Ayuntamiento o del Ayuntamiento, notas amarillas, peomas..., conservando, eso sí, el ticket de la oferta del día. Es verdad que, a veces, cuesta entender y da dolor de cabeza o una cierta sensación de mareo, pero, para eso, en el lineal de liquidación de existencias, está Vademecum: una aspirina, un gelocatil o una biodramina bastan. Los antibióticos, ni tocarlos. Este virus de leer poesía, ya está probado, ni debilita ni acatarra.

De modo que, explicadas ya las circunstancias, toca agradecer a Raúl Vacas su presencia, y otorgarle la palabra. Para eso, pulsemos la tecla off del corazón, inmediatamente después de insertar, aunque sea de chocolate, una moneda.

Francisco Rodríguez Coloma
I.E.S. Francisco Aguiar, Betanzos, A Coruña









Anoto aquí la dirección del blog “El oso de las cañerías” donde queda una breve huella de la actividad.

Gracias también a Darío por su trato y su dedicación y por las muchas conversaciones en los trayectos en coche (con música de Loquillo de fondo) o frente a un vaso de vino.

Fue delicioso pasear por la playa de Santa Cristina, en soledad, y buscar algún tesoro entre los restos arrojados por el mar sobre la arena.

Mar, lluvia, faros, gente acogedora, chicos y chicas en los que late la poesía, así es el paisaje de Galicia.

3.2.10

Esto y ESO

Mano sobre mano, palabra sobre palabra, como dijera Ángel González. Así es como he recibido Esto y ESO, libro que hace el número 117 de la Colección Alandar de la Editorial Edelvives y que tengo el gusto de firmar.
Con este libro Edelvives trata de acercar la poesia a los adolescentes, de convertirla en herramienta de trabajo, de crecimiento personal y de aprendizaje.
El libro trata de ser, precisamente, un guiño a los chicos y chicas de la ESO, un modo de mostrarles que la poesía puede estar al alcance de su mano, sin necesidad de que se la prescriba un profesor (cosa que, por otra parte, deberían hacer todos los profesores y no sólo del área o el departamento de Lengua y Literatura).
El libro está organizado en diferentes secciones que se corresponden con las principales materias que se cursan en la Educación Sencundaria Obligatoria. Recuerda, en este sentido, a la Enciclopedia Álvarez o a otros libros que agrupaban en un sólo volumen todos los saberes que debía conocer el estudiante de entonces.
Hay textos que nos introducen en el terreno de las matemáticas, otros nos llevan a reflexionar sobre la propia Literatura y su enseñanza, y otros se adentran en el terreno de la física o la biología.

Ha sido un placer trabajar de la mano de Jorge Hernán Gómez e Ignacio Chao en el proceso de edición.
Revisar los textos uno a uno, encajar las citas que acompañan a muchos de los poemas, organizarlos de la mejor manera posible se convirtió, gracias a Jorge, en una labor creativa y gratificante. De modo que mi reconocimiento, en primer lugar, para él.
Mi agradecimiento, también, para Pilar Careaga quien me invitó a formar parte de la colección Alandar y me abrió las puertas de la editorial. Y a Paloma de la Concha, por contar conmigo en las tareas de formación de profesores.
Pero también aprovecho -como hacen los artistas cuando recogen un premio- para extender mi gratitud a Raquel López y María Sánchez-Tabernero, de A Mano Cultura, que hicieron de Celestinas en mi primera aproximación a la editorial (en el II Congreso de Literatura Infantil y Juvenil) y que correrán la voz de biblioteca en biblioteca y de librería en librería, gracias al gallo del Club Kirico. Y a Gonzalo Moure, el primero que tuvo en su bandeja de correo el libro y que ya hablaba de él antes de su publicación por colegios e institutos (ahora, de hecho, ha pedido 4 ejemplares a la editorial para llevárselos, con fines "evangelizadores" y debajo del brazo, al Amazonas.
Gracias, por último (antes del aplauso final) a Isabel Castaño, mi mujer, por su sobresaliente ayuda en la confección del libro. Y a todos los que crecen día a día a la sombra de un poema.

Aquí os dejo la portada, que nos recibe con una mano abierta, y otros contenidos del libro:




En la contraportada puede leerse el siguiente texto:

Pasa, lector, y ocupa aquí tu asiento,
abre este libro, hojea sus materias,
siente del corazón las cosas serias,
prueba el remedio del conocimiento.

Será la geografía tu alimento,
sangre la nueva historia en tus arterias,
secundarias las fiestas y las ferias,
la biología tu mejor sustento.

Lee cada poema con paciencia,
estudia los idiomas de los besos,
las matemáticas de tu existencia,

y así, cuando conozcas tus excesos
y aprendas a vivir con otra ciencia,
podrás recomendarlo a estos y esos.



En las primeras páginas hay unas palabras para abrir boca:


LECCIÓN INAUGURAL

La literatura en los colegios debería ser un paréntesis
dentro de la actividad diaria, una hora de sosiego en la que
el alumno escucha, piensa en sus cosas o se duerme
mientras el maestro lee en voz alta libros que no tienen
por qué seguir el disparatado orden del canon escolar.

Daniel Pennac



Este libro pretende mostrar y demostrar que cualquier
cosa, por extraña o banal que sea, puede ser un poema.
Todo cuanto nos rodea tiene una naturaleza íntima,
oculta bajo su apariencia. Sólo el poeta y el niño pueden
acceder a las moléculas que determinan su estructura y
desentrañar su significante y su significado, ya sea a través
de la imaginación o de las palabras.
Abramos pues los ojos. Pongamos los cinco sentidos
en las diferentes materias que vamos a abordar en este
breve pero intenso curso poético y que conformarán el
título de nuestro relato académico.
Pero, entretanto, aguardemos con ansia el timbre y salgamos
un rato al recreo:

Hay que ver los cotilleos
que he escuchado en el pasillo
entre pitillo y pitillo,
matrícula y papeleos:
que este año son muy feos
los chavales de mi clase,
que si el finde fue un desfase,
que si aquel con disimulo
me tocó anteayer el culo
al pedir que me arrimase,
que no sé dónde se sienta
el chico del polo negro,
que jolín cuánto me alegro
de que estés hoy tan contenta
porque al fin se diera cuenta
de que estabas coladita,
que si tienes una cita,
que si ya salió la nota,
que el de atrás es un pelota,
que menuda preguntita.
A ver cuándo en el recreo
se habla de Lorca o Neruda,
de Descartes y su duda,
de Vivaldi o de Perseo
y se deja el cotilleo
para las clases tediosas
y a otras cosas, mariposas.
Doy por cerrado este mitin
citando al profesor Keating:
«cortad, desde hoy, las rosas…»

Y un par de botones de muestra:

MADAME BOVARY

La pitonisa leyó la mano de la mujer lectora. En cada
línea adivinó un capítulo de su vida: un comienzo feliz,
un nudo en la garganta y un desenlace trágico.
Desde ese día, la mujer lectora leyó entre líneas.


NANA

Duérmete (una ovejita) mi niña,
duérmete (dos ovejitas) mi amor.
que viene el lobito
peludo y feroz.

Duerme mi niña (tres ovejitas),
y cierra los ojos (cuatro ovejitas)
y sueña en silencio
con estalactitas.

Cuatro angelitos
tiene mi cama, cuatro angelitos
que me la guardan,
uno me da leche,
otro me da lana
y mi niña se duerme
hasta la mañana.

Duérmete mi niña que viene
el coco,
o el diplococo
o el estreptococo
o el estafilococo
y se lleva a las niñas
que estudian poco.

(5 ovejitas).